Egidio
Familias · Carga mental

En el centro de todo, sin nadie en el centro de ti

« A tu edad, ya eres demasiado mayor para algunas cosas, y todavía no lo suficiente para otras. »

Puede que a ti te dijeran esta frase de adolescente. Hoy eres tú quien la vive por los dos lados a la vez.

Tú eres el centro.

Tus hijos adolescentes por un lado, que reclaman autonomía y a veces se la toman aunque no se la des. Tus padres por el otro, que se niegan a ser una carga y a veces niegan que ya no pueden con todo.

En medio: tú. Demasiado presente, es vigilancia. No lo suficiente, es riesgo. Existe una tercera opción.

El triángulo en el que vives

El adolescente

Reclama su autonomía

Es su tarea: explorar, poner a prueba el límite, a veces saltarse una norma para demostrarse a sí mismo que está creciendo. Los riesgos que vienen con ello — sextorsión, falsas ofertas de trabajo, estafas en marketplaces y videojuegos — son el precio de un terreno que tiene que atravesar, no un peligro que se evita vigilándolo.

El mayor

Se niega a ser una carga

El deseo de seguir siendo autónomo es legítimo — y a veces se desliza hacia la negación: « todavía puedo », cuando la brecha ya está ahí. Las estafas del falso hijo, del falso policía o del falso empleado del banco apuntan precisamente a ese orgullo.

Quien decide, sin relevo

Presente sin estar demasiado encima — un número de equilibrista. En Estados Unidos, el 54 % de los adultos de 40 a 49 años tienen a la vez un padre de 65 años o más y un hijo a cargo (dato de referencia estadounidense). En España, las familias monoparentales ya representan el 11,1 % del total, y el 81 % están encabezadas por una madre sola — sin relevo, la carga se duplica.

El dilema que las herramientas actuales nunca han resuelto

Vigilar es el conflicto con el adolescente, la tutela impuesta al padre mayor, la confianza rota en los dos sentidos. No hacer nada es el riesgo — y la culpa que viene con él. Las herramientas del mercado obligan a elegir un bando: el control parental muestra, el antispam individual solo cubre a una persona. Ninguna de las dos sostiene la posición de quien está en el centro.

La solución: proteger sin vigilar

El modo Familiar de Egidio protege hasta 4 personas bajo una sola suscripción — cada una filtrada localmente, en su propio dispositivo. Ningún contenido, ninguna conversación, ninguna lista de contactos llega a otro miembro del Círculo, ni siquiera a quien pagó la suscripción.

La mayoría de las apps de « seguridad familiar » están construidas para que una persona vigile a otra — una ubicación GPS, un historial de mensajes, una captura de pantalla enviada a los padres. Egidio se construyó al revés: todos protegidos, nadie vigilado. Ni siquiera nosotros. Sobre todo nosotros no.

Resultado: tu hijo adolescente conserva su privacidad intacta — es un filtro en su teléfono, no una cámara apuntando hacia ti. Tu padre o tu madre conservan su dignidad — nadie los pone bajo tutela digital. Y tú ganas lo que faltaba: la tranquilidad de saber que el sistema vigila, sin que tengas que hacerlo tú a cada momento.

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Solo frente a la doble carga

En una familia monoparental no hay un segundo adulto con quien turnarse en la vigilancia. Una protección que exige tiempo de supervisión es, de hecho, una protección que no se puede sostener en el día a día de un padre o una madre solos. Esto es justo lo que Egidio no pide: una vez configurado el Círculo, la protección funciona sin que haya que volver a ella cada día.

El centro de la familia, a distancia

Para quienes tienen a sus padres en su país de origen mientras ellos están fuera, ese papel de centro familiar se vive a distancia — sin poder pasar a verlos, sin poder comprobar nada de un vistazo. Nuestra página dedicada a las familias de la diáspora detalla las estafas que apuntan específicamente a este corredor, y cómo el modo Familiar protege los dos hogares desde una sola suscripción.

Esta no es una decisión para tomar solo. Si tienes hermanos o una expareja que también se ocupa de tus padres, involúcralos antes de dar el paso — envíales esta página por correo o por WhatsApp.

Preguntas frecuentes

¿Egidio es un control parental?

No, y es intencionado. El control parental muestra: a un padre lo que hace su hijo, a veces a un hijo adulto lo que hace su padre mayor. Egidio protege sin mostrar nada — cada persona del Círculo se filtra localmente, en su propio dispositivo, y ningún contenido suyo llega a nadie más, ni siquiera a quien paga la suscripción.

¿Puedo ver lo que recibe mi hijo adolescente en su móvil?

No. Egidio filtra las llamadas y aplicaciones de mensajería directamente en su dispositivo. Ningún contenido, ninguna conversación, ninguna lista de contactos llega al tuyo. Lo que compras es su protección, no su vigilancia.

¿Cómo proteger a mis padres sin que se sientan ofendidos?

Instalando Egidio con ellos, no en su lugar, y presentándolo como un filtro que reduce las llamadas y mensajes molestos — un argumento de autonomía, no de fragilidad. Nuestra guía dedicada detalla esta conversación, en los dos sentidos de la familia.

¿Cuánto cuesta proteger a toda la familia?

59,99 € al año para 4 personas bajo una sola suscripción — unos 4,1 céntimos al día por persona protegida. El precio de dos suscripciones individuales para cubrir a cuatro.

¿Y si un miembro de mi familia tiene un iPhone?

Hoy no puede protegerse con Egidio — la razón es técnica, no comercial, y está explicada en detalle en nuestra página dedicada. Los miembros de tu familia con Android sí pueden protegerse desde ya.

Una familia. Una compra. Cuatro protecciones. Cero vigilancia.

4 personas, una sola suscripción, 59,99 € al año — unos 4,1 céntimos al día por persona. Cada uno protegido en su propio dispositivo, sin que nadie vea lo que ve el otro.

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