Antes de las cifras, una prueba
Tres mensajes reales. Para cada uno, decide: ¿estafa, o legítimo? Responde con sinceridad, como si los hubieras recibido en tu propio móvil.
Sin faltas de ortografía, sin enlaces, sin urgencia agresiva — solo cariño y un pequeño contratiempo logístico. Es exactamente el formato de la estafa del "hijo en apuros": un número nuevo, una petición de dinero creíble, un llamamiento a la confianza familiar en lugar del miedo. No hay nada que "detectar" en el sentido clásico — eso es lo que la hace tan eficaz.
La trampa está en un detalle diminuto, fácil de pasar por alto en la pantalla del móvil: correos-entrega-paquete.com en lugar del dominio real correos.es. El tono, el formato, la lógica de una pequeña tasa — todo lo demás resulta creíble. Este es precisamente el patrón que la Policía Nacional lleva años señalando como uno de los smishing más frecuentes en España.
Este mensaje es real — los bancos envían avisos de fraude precisamente en este formato, y este especifica explícitamente que nunca pedirá el PIN ni las claves. Tras dos trampas, la tentación es rechazarlo todo en bloque — eso tampoco funciona. Ni la confianza ciega ni la sospecha sistemática son fiables. Ese es exactamente el problema.
Aquí estabas avisado, tranquilo, en una página que te anunciaba una prueba. El mensaje real llega un martes a las 18h, mientras haces otra cosa, y nunca se anuncia.
Ver todos los mecanismos de manipulación →
¿Te acaba de pasar de verdad? Esto es lo que significa →
"Mi banco ya me lo devolverá"
Es la suposición más extendida — y la menos fiable. La entidad debe devolver una operación no autorizada, salvo que demuestre "negligencia grave" por tu parte. Y en una estafa por manipulación (como el "falso comisario" o el "falso empleado de banco"), eres tú mismo quien autoriza la operación — el terreno más resbaladizo para conseguir el reembolso.
El reembolso, en la práctica
El cara a cara
Precio de Egidio
Perjuicio de una estafa
El podio del miedo
Récords que nadie quiere tener — y quienes los tienen tampoco los querían.
La cifra no es lo importante. Lo importante es que cada una de estas personas pensaba, el día anterior, que eso solo les pasaba a otros.
Las matemáticas, sin adornos
Tomamos la cifra más sólida de la que disponemos — una media documentada, no un caso extremo — y la hacemos hablar.
Años de protección
Una sola víctima de estafa digital, con la pérdida media constatada de 577 €, representa:
577 € ÷ 29,99 € (suscripción anual)El porcentaje invertido
Visto de otra forma: la suscripción anual representa
29,99 € ÷ 577 € × 100La protección de toda la familia, por el precio de un café
59,99 € al año para 4 personas equivalen a 5 € al mes para toda la familia (59,99 ÷ 12) — el precio de un café al mes, repartido entre 4. Tus padres, a menudo los más expuestos a los estafadores (ver proteger a los padres de las estafas), quedan cubiertos por la misma suscripción que tú.
Para comparar sobre una base diaria: el anual equivale a unos 8,2 céntimos al día (29,99 ÷ 365).
Y esa pérdida media es solo la parte visible: mira lo que ocurre realmente después de una estafa — reembolso incierto, trámites, plazos y las posibilidades reales de justicia.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta Egidio?
29,99 € al año, 59,99 € al año para el modo
Familiar (4 personas), o 89,99 € en pago único de por vida.
¿Cuál es la pérdida media de una estafa en España?
Depende mucho del
tipo de estafa. Según un estudio de Kaspersky citado por la prensa española en junio de 2026,
la pérdida media por víctima de estafas digitales es de unos 577 € por caso. Otros casos,
como las estafas de inversión en criptomonedas documentadas por la Policía Nacional, alcanzan
cifras muchísimo más elevadas.
¿A cuántas personas cubre el modo Familiar?
4 personas bajo una misma
suscripción, por 59,99 € al año.
¿Quieres proteger a alguien más? Recomiéndalo: 7 días gratis para los dos.